Bienvenidos a la Sociedad del Misterio

El juego ha comenzado. Cada entrada a esta bitácora será un misterio por resolver. Dispondréis de todos los datos del caso, así como de un espacio de libre intercambio (los comentarios) donde podréis intercambiar teorías, pedir nuevas pistas y, cuando estéis preparados, formular vuestra acusación.

¿Os creéis capaces de resolver los casos de la Sociedad del Misterio?
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lunes, 30 de marzo de 2009

MIENTRAS TANTO EN EL MUNDO: La Asesina Fantasma

Como bien sabéis, en la entrada de la Sociedad del Misterio tenemos una placa con las Reglas del Investigador. Las dos primeras son citas holmesianas bastante reconocibles. La tercera, más contemporánea, es una frase célebre del criminalista Gil Grissom (de Las Vegas, Nevada) que enuncia que, mientras que las personas mienten, las pruebas no lo hacen.

¿Es esto verdad en todos los casos? Más aún, en el caso de que las pruebas nos estén diciendo la verdad... ¿sabremos interpretar realmente lo que nos dicen?

He tenido noticias recientes de una investigación criminal en Alemania que, creo, servirá para ilustrar este supuesto a la perfección. Así que, si me lo permitís, me gustaría dar inicio a una nueva sección, a la que llamaremos "Mientras tanto en el mundo", y en la que tendrán cabida las historias detectivescas que aparezcan en los medios y que puedan resultar interesantes.

Comenzaré, por tanto, con el caso de la Asesina Fantasma.

Se trata de una investigación que ha mantenido a Alemania en vilo durante años. Nada se sabía de esta asesina, salvo que su ADN había sido hallado no en una ni en dos, sino en treinta y nueve escenas del crimen aparentemente inconexas. Ninguna relación entre las víctimas. Nunca el mismo Modus Operandi. La mujer a la que perseguían no parecía tener ningún motivo para cometer todos esos crímenes. Sin embargo, todo apuntaba a que el rastro que estaban buscando (que no persiguiendo) era el de la asesina en serie más prolífica e impredecible de la historia de Alemania.

Cientos de agentes de policía, agrupados en seis comités especiales, agotaron sin éxito todas las vías de investigación que se les ocurrían. Llegaron a ofrecer una recompensa de trescientos mil euros por la captura de la Asesina Fantasma. Pero la falta de coherencia entre los crímenes, así como la imposibilidad de encontrar ningún indicio de la identidad de la culpable, empezaba a hacer flotar entre los investigadores la sombra de una duda: ¿y si no existía una Asesina Fantasma?

Esa conclusión desafiaba las pruebas encontradas. Pero supongo, me falta el dato de cómo ocurrió, que fue eso lo que llevó a los avances que finalmente han tenido lugar esta semana pasada. Y es que, en un vertiginoso giro de los acontecimientos, la policía ha logrado finalmente establecer la identidad de su sospechosa principal.

Damas, caballeros... el ADN encontrado en esas treinta y nueve escenas del crimen pertenece a una trabajadora de la fábrica que hace los bastoncillos de algodón que utilizan los de la científica para tomar muestras de ADN de las escenas del crimen. Lo que significa que en realidad no lo habían encontrado en ninguno de esos casos: se lo habían llevado ellos mismos al lugar.

¿Mintieron las pruebas? Bueno, técnicamente no. El ADN que la policía analizó Pero a veces, sólo a veces, una prueba que dice la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, puede llegar a resultar inesperadamente engañosa.

Supongo que a veces hay que pensar que, si te tocas en cualquier parte del cuerpo y te duele, es posible que tengas el dedo roto.