Tenemos un nuevo caso, equipo, y mucho me temo que éste puede habernos llegado algo tarde. Ya hay dos víctimas mortales. La única ventaja es que sabemos quién será la tercera.
Esta es la situación. Hace hoy exactamente dos semanas, el lunes 22 de Octubre, mientras investigábamos el Caso del Asesinato del Doctor Watson, la policía recibió una llamada de alguien que quería denunciar un asesinato. Dio el nombre de la víctima (Estela Muñoz, veintisiete años, soltera, azafata) y el lugar donde se había encontrado el cuerpo (el domicilio de la víctima). El denunciante, un varón, colgó antes de identificarse. La policía lo atribuyó al nerviosismo.
Inmediatamente acudieron a la supuesta escena del crimen. Imaginad su sorpresa cuando, al llegar a la dirección que se les había dado, encuentran a Estela Muñoz con vida, recién salida de la ducha, envuelta en una toalla.
Al principio pensaron que se había tratado de algún tipo de error, que quizás la dirección estaba mal, y basándose en esa suposición se dedicaron a visitar a los vecinos, puerta por puerta, por si acaso el crimen había sido cometido en el mismo edificio pero en otra casa. Tardaron quizás más de lo necesario en darse cuenta de que, aunque la dirección pudiera estar mal, el nombre se correspondía.
La señorita Muñoz trató de quitarle hierro al asunto. Parecía estar más extrañada que asustada. Explicó que acababa de volver del gimnasio, que durante un par de horas no había estado en casa y que lo único que se le ocurría era que algún vecino no la viera por casa y pensase algo raro. La policía se disculpó por las molestias y se retiró.
Al día siguiente, el 23 de Octubre, Estela Muñoz apareció muerta en su casa. Herida de bala en la cabeza. Hora estimada de la muerte: las nueve y cuarto de la noche, la misma hora a la que la policía la visitó el día anterior. Nuevamente recién salida de la ducha.
Una semana más tarde, el martes 30 de Octubre, la policía recibió una nueva llamada denunciando un asesinato. Esta vez la víctima era un varón (Pedro Elorriaga, treinta y ocho años, abogado, casado). El cuerpo “había sido encontrado”, presuntamente, en los lavabos del club nocturno “La jungla” a las once de la noche.
La policía, prevenida tras el fracaso anterior, envió una unidad al domicilio de Pedro Elorriaga, otra al club nocturno en cuestión. Como era de esperar, encontraron a Elorriaga vivo y ningún cadáver en el club. Elorriaga acababa de volver de un viaje de trabajo y había parado a recoger a su mujer en el trabajo, con lo que nuevamente no se encontraba en casa en el momento de la llamada.
Esta vez se quedaron vigilando la casa. Elorriaga recibió instrucciones precisas: si por cualquier motivo tenía que salir de casa, avisaría a la policía para que le siguieran. Y efectivamente, esa misma noche avisó diciendo que había recibido una llamada urgente de un cliente y que tendría que salir a reunirse con él. Dio la dirección del cliente y anunció que tardaría unos minutos en salir, ya que la llamada le había pillado en la ducha y estaba aún sin vestir.
A los diez minutos, tal y como se esperaba, su coche salió del garaje. La policía lo siguió, pero lo perdieron en el tráfico. Aunque el coche volvió a aparecer, y efectivamente en la dirección a la que había dicho que iría, Elorriaga ya no estaba. Rápidamente enviaron hombres al club nocturno… y allí encontraron el cadáver, esta vez degollado. El camarero que lo encontró no podía dejar de hablar del escalofriante contraste: vestido con un impecable traje de Armani, y envuelto en bolsas de basura.
Se ha verificado que, efectivamente, Elorriaga recibió una llamada de un cliente suyo, Ernesto Núñez (35 años, constructor, viudo), quien está intentando llevar a su socio a juicio por un presunto caso de corrupción urbanística del que intenta desvincularse. Se le ha interrogado, sólo por si acaso, pero no tenemos gran cosa: llamó a su abogado desde el coche, camino de su oficina, y acordó que le esperaría allí. La oficina en cuestión estaba en plena mudanza, así que quizás no era el lugar más cómodo para reunirse con él, pero sí el más discreto. He aquí unos fragmentos de su declaración:
"¿Que si yo habría querido...? ¡No! Oigan, entiendo que tengan que considerarme sospechoso, pero yo le necesitaba con vida para el juicio, ¿por qué iba a matarlo? ¿Se les ocurre algún motivo?"
"La mudanza, sí... No se crean que me voy muy lejos, me quedo en este mismo edificio, sólo estoy trasladando mi oficina. Verán, sé que puede sonar poco profesional, pero... he perdido a mi esposa recientemente, y esta oficina me traía muchos recuerdos de ella. Por favor, no me pregunten por qué."
En realidad no hizo falta preguntar. La policía encontró, en el cajón inferior de un archivador, una caja con una enorme colección de fotografías porno amateur en las que aparecían él y su mujer. Al menos, quisieron pensar que se trataba de él y su mujer (las personas de las fotografías llevaban máscaras, y nadie se atrevió a preguntar).
Hacia estas alturas fue cuando conseguimos cerrar el Caso del Asesinato del Doctor Watson, así que cuando la policía recibió una tercera llamada, acudieron directamente a nosotros. Han localizado el origen de las tres llamadas, pero en cada caso fue una cabina pública distinta. Esta vez no hay miramientos: la policía ha puesto a la nueva futura víctima bajo vigilancia permanente, con dos hombres dentro de la casa y otros dos en el exterior. Presumiblemente, el cuerpo de esta nueva víctima aparecerá en su lugar de trabajo, así que allí también hay hombres vigilando.
La nueva futura víctima es la viuda de Elorriaga, Miriam Esquivel. Treinta y tres años, recepcionista de un gimnasio. Estaba muy afectada porque, en el momento que su marido salía de casa, ella había salido a sacar la basura, por lo que ni siquiera pudo despedirse de él antes de su muerte. Os podéis imaginar en qué estado se encuentra ahora que sabe que es la siguiente.
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lunes, 5 de noviembre de 2007
Caso nº 00003: ASESINATOS ANTICIPADOS (CERRADO)
Un misterio de
Jack Ryder
publicado a las
20:17
84
conjeturas
Etiquetas: arma blanca, arma de fuego, asesinato, asesinatos en serie, bolsas de basura, cómplice, conyugicidio, degollamiento, ducha, infidelidad, teléfono, una caja de porno
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