Estábamos Jack y yo revisando los antiguos casos en la sede de la sociedad, cuando por la tele dieron la noticia. Había explotado una casa abandonada. Se trataba de una casa en las afueras, cuyo propietario, Mariano Hormigo había muerto décadas atrás sin dejar descendencia. La explosión había tenido lugar la madrugada anterior y según parecía había sido debida a un fallo con el gas. En el interior habían encontrado un cadáver carbonizado y sin identificar. La policía creía que era de un vagabundo que había entrado en la casa para pasar la noche. En resumen, había sido un accidente y que el pobre diablo había tenido la mala suerte de estar en el sitio menos indicado en el momento más inoportuno. Jack saltó de su silla cuando empecé a gritarle a la tele…
- Profesor… ¿Te ocurre algo?
- ¿Tú te crees esta mierda? ¡Esta claro que eso no es lo que ocurrió!
- ¿Y según tu que pasó?
- Para empezar, el cadáver no es de un vagabundo… Tú has visto las mismas imágenes que yo… La casa estaba vacía excepto por el cuerpo y cuatro muebles. ¿Dónde has visto un vagabundo que no vaya con todas sus pertenencias encima?
- Me temo que un tribunal no aceptaría eso como prueba…
- Ya, pero ¿No te parece cuando menos curioso que haya una explosión de gas en una casa que lleva treinta años abandonada? Es decir… ¿Cuanto gas podría haber en esa casa?
- Podía quedar algo en la instalación original.
- Jack… No puedes creerte eso
- Y no me lo creo. Lo único que te digo es que todo eso no es concluyente.
- Si, pero analízalo desde fuera, Jack. Un cuerpo que no debería estar allí aparece carbonizado en una casa, que, mira que casualidad, acaba de explotar. Creo que hicieron explotar la casa para librarse del cuerpo.
- La policía no ha encontrado ningún explosivo. Si lo hubieran encontrado, las noticias no dirían que fue un accidente.
- Jack, sabes tan bien como yo que se puede preparar una instalación de gas para que explote, y mas si hablamos de una instalación antigua…
- Profesor, no me entiendas mal, yo solo te digo que técnicamente tienes una escena sin crimen. ¿De verdad crees que puedes sacar algo de ahí?
- Creo que solo hace falta buscar bien, si eso es lo que me preguntas.
- Vale. Reúne un equipo y vete a tu escenario sin crimen.
Aquello me pilló a contrapié.
- ¿Lo dices en serio?
- ¡Claro! Creo que estas preparado para dirigir tus propios casos y esta es una buena oportunidad para empezar. Además, llevamos una temporadita sin novedades. No te lleves a todos los investigadores, por si entrase algún caso nuevo, pero no veo ningún impedimento para que investigues la explosión. Hablaré con la policía para que te permitan acceder al escenario.
Dándole las gracias a Jack, salí disparado revisando mi agenda. Había que reunir un equipo.
Mientras me dirigía hacia la casa fui rememorando lo que sabía de ella.
La familia Hormigo había vivido allí durante generaciones. La ciudad había ido creciendo hacia el norte y alejándose poco a poco de aquellas tierras, pero los Hormigo no quisieron dejar sus cultivos. Algunos se mudaron a la ciudad, pero conservaban la vieja finca como casa de veraneo. El último de los Hormigo, Mariano, vivió entre aquellas paredes hasta su muerte. No volvía a la ciudad si no era para vender lo que cosechaba o para comprar la bombona de butano de 12 kilos y medio que cargaba, según quienes lo recordaban, en su cochambrosa camioneta cada mes.
Los campos de cultivo ahora estaban secos. El sendero por el que la vieja camioneta de Hormigo viajaba a la ciudad permanecía escasamente cubierto de una vegetación aplastada. Según la policía, gracias a eso habían encontrado la forma de llegar hasta la hacienda, el lugar estaba en medio de ninguna parte. La casa, ahora medio derruida, conservaba el estilo rústico con el que había sido construida. La piedra no parecía de mala calidad, aunque la estructura se había debilitado con los años. La explosión solo había acelerado lo inevitable.
El inspector Cuervo me recibió al llegar, me acompañó a la entrada de la casa mientras esperaba que llegase el resto del equipo. “Aun podría haber algún nuevo derrumbe” me dijo, “Por si acaso no toquen nada que pudiera estar sosteniendo una pared” concluyó. Luego me dio una charla, insistiendo en que estábamos perdiendo el tiempo y que no había nada que averiguar.
- ¿Y si encontramos algo que demuestre que la explosión fue provocada? – Le dije
- Si lo encuentran, que no lo van a encontrar, tendrán que demostrar también que el vagabundo no fue el que provocó la explosión.
- En caso de que fuera un vagabundo.
- Lo que usted diga, si consiguen demostrar algo de todo eso, nos plantearemos escuchar sus especulaciones. Hasta ese momento, esto es una investigación cerrada y lo único que me queda por hacer es recordarles que procuren no matarse en este desastre.
Cuervo se despidió y nos pusimos manos a la obra. Decidí empezar por donde se encontró el cuerpo. Las fotografías de la policía lo situaban boca abajo y medio enterrado por los cascotes. El punto donde fue hallado estaba a unos cuatro metros del origen de la explosión. El espacio entre ambos puntos estaba despejado, así que técnicamente el cuerpo podría haber sido catapultado hasta ese lugar por la explosión. Quizás Vortice y su afición por las explosiones podrían concretarme ese punto.
Aunque la casa llevaba décadas abandonada, aun quedaban algunos de los muebles originales. Especialmente los más aparatosos y difíciles de transportar. Durante años la casa había sido lentamente saqueada. Apenas quedaba una amplia vitrina medio hecha trizas, un piano que se caía de viejo y las encimeras chamuscadas y astilladas de la cocina. Aquellos muebles parecían no haber sido barnizados nunca y todos habían sufrido los estragos de la explosión.
La instalación del agua también parecía haber sido saqueada, el cobre de las tuberías era extremadamente tentador para los ladrones, aunque el retrete también había sido arrancado de cuajo de su sitio, por lo que parecía bastaba dejar una casa abandonada unos años para que cualquier cosa que no pese demasiado se convierta en un botín apetecible. De todas maneras el suministro de agua había sido cortado hace años.
Finalmente me concentré en la cocina, el punto de origen de la explosión. La bombona de seis kilos que había allí, estaba, tal como era de esperar, cubierta de hollín y con la espita reventada. Revisando la goma era difícil determinar si las quemaduras que tenía habían sido causadas por la explosión o ya estaban allí.
Cuando estábamos a punto de irnos, tropecé con algo. Era la cubierta roja de plástico de un mapa callejero. Estaba deformada por el calor, pero el plástico parecía haber sobrevivido a la quemadura, aunque su interior no había corrido la misma suerte. La edición era reciente, del año actual. Aquello demostraba que alguien había entrado recientemente en la casa antes de la explosión; pero ¿Se trataría del misterioso cadáver… o de alguien mas?