Bienvenidos a la Sociedad del Misterio

El juego ha comenzado. Cada entrada a esta bitácora será un misterio por resolver. Dispondréis de todos los datos del caso, así como de un espacio de libre intercambio (los comentarios) donde podréis intercambiar teorías, pedir nuevas pistas y, cuando estéis preparados, formular vuestra acusación.

¿Os creéis capaces de resolver los casos de la Sociedad del Misterio?
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lunes, 2 de febrero de 2009

Caso nº 00018: MUERTE EN DIRECTO (CERRADO)

»Buenas noches, damas y caballeros, bienvenidos una noche más a “Simón Dice”. Hoy tendremos un programa muy especial, con la presencia de dos grandes personalidades enfrentadas: el controvertido documentalista Javier Rodríguez, autor de la polémica cinta que ustedes pueden ver en cines, “Atraque a mano armada”, como parte atacante; y el empresario naviero Eddy Puccio, propietario de cinco puertos deportivos en nuestro país, como parte ofendida. Creo que coincidirán conmigo en que hoy el debate va a ser de los buenos.

»Pero no es esa la única razón por la que digo que el programa de hoy va a ser especial. Antes de comenzar, me gustaría tener con ustedes una pequeña confesión.

»Recientemente, he sido víctima de serias amenazas si continuaba con el programa como hasta ahora. Al parecer, alguien se ha sentido tan ofendido con alguno de mis anteriores debates, que ha pensado que se imponían medidas desesperadas… no les mentiré, damas y caballeros: las amenazas eran de muerte.

»La cadena me pidió que me tomara en serio las amenazas. Y si he de ser sincero, estos últimos días yo mismo me planteé hacerles caso. Honestamente, estuve a punto de no presentarme hoy, de disculparme con mis dos invitados de la noche y de hacer que emitieran un especial con los mejores momentos de “Simón Dice”. Y sí, lo confieso, pensaba mantenerlo en secreto, no quería que nadie lo supiera, más que los ejecutivos de la cadena y yo.

»Pero entonces pensé: ¿de qué tengo que esconderme? Sé que este programa siempre ha sido polémico, sé que suelo escoger los temas de debate más controvertidos, y siempre he sabido que no a todo el mundo le gustará lo que hago. Pero sigo teniendo un público fiel, un público al que no le asusta escuchar la verdad, al que no le asusta que se le contradiga. Un público que, incluso en mis momentos más oscuros, me ha mostrado siempre su apoyo. ¿Y acaso no me debo yo a ese público?

»Así que aquí me tienen, damas y caballeros. Desafiante y provocador como siempre. Si alguien quiere matarme, si esas amenazas no eran palabras vacías… que vengan, si se atreven.

»Bien, no quiero que se nos vaya toda la noche con este tema, el debate de hoy es muy interesante, así que vamos a comenzar…

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Un relámpago iluminó las oficinas de la Sociedad del Misterio mientras en el video se cortaba la emisión. Un corte que había tenido lugar un segundo demasiado tarde.

—Esas fueron las últimas palabras de Simón Yagüe —expliqué parando la reproducción—. Seguro que alguno de vosotros lo vio la semana pasada. Justo después de esas palabras, alguien entre el público le disparó en toda la cara, en directo para todo el país.
—Ahora la policía ha acudido a nosotros —apuntó Boniatus—. Según parece, han llegado a un callejón sin salida. Después de una semana interrogando a espectadores, no parecen tener nada sólido.
—El caso está frío, pero tiene que quedar algo que la policía haya pasado por alto. Esto es lo que tenemos: el arma del crimen estaba en un cubo de basura. No se han encontrado huellas. O el asesino usaba guantes, o sabe bien cómo limpiar un arma. La pistola estaba registrada a nombre de la víctima, así que cabe suponer que tenía enemigos. Balística ha determinado que el disparo se efectuó desde la entrada del plató, en medio de las gradas. Se ha interrogado a los espectadores que tenían asientos contiguos a esa zona, pero todos estaban mirando a Yagüe así que nadie vio nada. La policía nos prestará las pruebas que les pidamos, siempre y cuando las devolvamos en un plazo de veinticuatro horas.
—Dado que creemos que el propio Yagüe era consciente de tener enemigos —aportó Zalaya—, voy a ir al estudio a hablar con todos los miembros del equipo. Quizás alguien sepa algo, o quizás incluso encontremos a alguien con motivos para matarlo.
—Voy contigo —dijo Boniatus—. Quiero echarle un vistazo al estudio, tanto a la escena del crimen como a los camerinos, los pasillos, todo.
—Yo estudiaré las pruebas que nos pase la policía —terció Jnum—. Boniatus, ya sabes, si encuentras algo…
—De acuerdo. A los dos que vais a salir, id con cuidado que con este temporal la carretera no es muy segura… ¿se puede saber de qué te ríes, Ceres?
—No, de nada, Jack.
—Muy bien, mientras nuestros jefes de departamento nos elaboran sus informes, quiero que los demás nos dediquemos a trabajar con lo que tenemos. Estudiemos el video. No vamos a ver al asesino, eso creo que está bastante claro; pero podría haber alguna pista en las palabras de Yagüe, y no quiero que se nos escape. Tendré el DVD en mi despacho durante toda la investigación, si alguien quiere volverlo a ver no tenéis más que pasaros a preguntar.

»Ah, y una cosa más... Sabéis que me da cosa plantearos un misterio mientras algunos de vosotros estáis de exámenes, así que participad sólo cuando tengáis tiempo. Podéis venir a mi despacho y pedirme un resumen de lo que os hayáis perdido para no perder el hilo.

»¿Todo claro? Muy bien, vamos allá. El asesino tiene que haber cometido un error, y nosotros lo vamos a encontrar.