Como ya sabéis por el caso anterior, el inspector Arjona es un viejo amigo de cuando trabajaba con el doctor Watson. Lo que puede que no sepáis (se podía deducir de nuestro último caso, aunque como era el primero en el que trabajabais con él no teníais con qué comparar) es que Arjona tiene un sentido del humor un tanto peculiar. Trabaja en homicidios, pero intenta enterarse de todos los casos que pasan por su comisaría. Y cuando encuentra alguno que le hace gracia, le gusta llamarme para ver qué soy capaz de hacer.
Uno de esos casos es el que nos ocupa en esta ocasión. He pasado una semana de viaje con mi encantadora novia (a la que espero poder presentaros algún día), así que apenas he abierto el correo. Pero a mi regreso he encontrado sobre mi mesa un sobre tamaño folio remitido por Arjona. Picado por la curiosidad, sin siquiera quitarme el sombrero me senté y lo abrí.
“Buenas tardes, Jack”, me saludaba, “y buenas tardes a tu equipo. Probablemente ya estés informado del asunto del robo en el museo Sonia Smith. Mis compañeros de Robos llevan un par de días trabajando en el caso sin resultado, y finalmente, hartos como están de oírme meterme con ellos, han decidido escucharme y hacerte partícipe de los datos de la investigación. Te envío el atestado. Te hará falta, al menos, para comprender por qué les he insistido tanto en que cuenten con tu equipo… ya que hay un dato que se ha ocultado a la prensa para evitar una mayor vergüenza al museo. ¡Que lo disfrutes!”
Antes de sacar el atestado del sobre, repasé mentalmente lo que había podido oír del robo al museo. Según tenía entendido, un antiguo tomo de valor incalculable, expuesto en la sala principal y protegido por un sistema de seguridad de última generación, había sido robado en plena noche. Dado que hasta que no me llamasen no tenía por qué distraer mi atención de mi viaje, no quise saber más del caso; por supuesto, sabía que la alarma había saltado al intentar escapar el ladrón, lo que parecía apuntar a un robo desde fuera; pero aparte de eso, no quise enterarme de nada más. Ahora que había vuelto de mis breves (y muy gratas) vacaciones, me parecía que sería un buen momento para dedicarle por fin algo de atención.
Entonces leí el atestado. Y en poco tiempo encontré qué era lo que le había hecho tanta gracia a Arjona. A continuación os incluyo todos los datos que puedo del mismo (algunos aparecen tachados para garantizar una cierta confidencialidad):En la ciudad de XXXXXXXXXX y en su Jefatura de Policía Local, siendo la VEINTIDÓS horas y DOCE minutos, del día VEINTITRÉS de ABRIL de DOS MIL OCHO, por el funcionario perteneciente a este éste Cuerpo con número de identificación profesional número 007, que actúa como Instructor y Secretario-Habilitado, se extiende la presente para hacer CONSTAR:
Que a la UNA hora y TREINTA Y SIETE minutos del presente día, se recibe una llamada del Museo Sonia Smith alertando del robo del objeto central de la exposición, un antiguo tomo chino del siglo XV encuadernado en bambú, encontrándose en su lugar una caja de cartón llena de revistas pornográficas.
El vigilante de seguridad ELÍAS MONJE PÉREZ, que se identifica con Documento Nacional de Identidad número XXXXXXXXX, nacido el DIECISÉIS de FEBRERO de mil novecientos cincuenta y tres, en XXXX, provincia de XXXX, hija/o de XXXX y XXXX, con domicilio en XXXXX, en XXXX, provincia de XXXX, informa que en el interior del recinto se encuentran TRES personas, las cuales no deberían estar ahí.
Que debido a la proximidad del museo, el instructor se acerca al lugar de los hechos para investigar lo sucedido.
Que una vez personado en el lugar de los hechos se procede a la identificación de los susodichos, siendo además del vigilante ya identificado, el restaurador, quien mediante Documento Nacional de Identidad número XXXX, le acreditar ser y llamarse SIMÓN OLAZÁBAL YUSTE, nacido el TRES de MARZO de mil novecientos setenta, en XXXX, provincia de XXXX, hija/o de XXXX y XXXX, con domicilio en XXXXX, en XXXX, provincia de XXXX. La secretaria quien mediante Documento Nacional de Identidad número XXXX, le acreditar ser y llamarse NURIA OSASUNA PELÁEZ, nacida el CINCO de OCTUBRE de mil novecientos ochenta y dos, en XXXX, provincia de XXXX, hija/o de XXXX y XXXX, con domicilio en XXXXX, en XXXX, provincia de XXXX. Y el becario quien mediante Documento Nacional de Identidad número XXXX, le acreditar ser y llamarse CASIMIRO PINO MARTÍNEZ, nacido el CATORCE de JULIO de mil novecientos ochenta y cuatro, en XXXX, provincia de XXXX, hija/o de XXXX y XXXX, con domicilio en XXXXX, en XXXX, provincia de XXXX.
Que el (restaurador) estaba realizando labores propias de su oficio y declara no haber oído nada desde su taller, pues se encontraba absorto en la restauración de una tablilla sumeria. Que su taller está muy alejado de la puerta de entrada del museo, y que ya que fue en dicha puerta donde se disparó la alarma, él no pudo haber visto ni oído a nadie. Que estaba preocupado por el tomo robado, en cuya restauración había trabajado durante tres años, y que estaría dispuesto a ayudar proporcionando información sobre las necesidades especiales de traslado y conservación del citado objeto.
Que la (secretaria) se había quedado para preparar una reunión del director del museo con un coleccionista privado, organizada para el día siguiente al día de autos. Informando el vigilante que no conocía de que se encontraba en el museo, creyendo que se había ido. Que podría asegurar que informó al vigilante de su presencia, pero que la negativa del mismo la ha puesto en duda. Y que oyó pasos alejándose del despacho y en dirección a la puerta de salida, a la UNA hora y VEINTE minutos aproximadamente.
Que el (becario) decía que había entrado para recuperar unas notas que había olvidado en el interior del museo y que necesitaba con urgencia, y que después de recuperarlas no había sabido cómo salir. Que decidió ocultarse en lugar de buscar al vigilante de seguridad porque, al ser el nuevo, es habitualmente el blanco de las burlas del personal del museo, director incluido, y quiso ahorrarse el bochorno.
Que el (vigilante) aseguraba que desconocía de la presencia de estas tres personas, aunque ha reconocido que el restaurador se quedaba algunas noches hasta tarde con el permiso del director, y a veces a instancias del mismo. Que sabía de la tensión existente entre el director y su becario, por lo que no se sintió demasiado extrañado al saber que el citado se había pasado toda la noche escondido para evitar las burlas. Y que no consta que la secretaria hubiera notificado que permanecería en el museo hasta tarde.
Que no se han encontrado huellas en el escenario del crimen, pero sí se ha hallado una sábana de tejido grueso y opaco en el suelo. Que tras unas pesquisas preliminares, se ha determinado que es el mismo tipo de sábana que se utiliza para cubrir las cajas aún sin desembalar.
Que en las inmediaciones del museo, no hubo ningún testigo que viera ni oyera a nadie entrar en el recinto después del cierre, ni salir de él tras la alarma.
Comprenderéis ahora por qué os he hecho llamar. Habiendo una caja de porno de por medio, este caso es un trabajo para la Sociedad del Misterio.
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lunes, 28 de abril de 2008
Caso nº 00010: EL CASO DEL TOMO TRANSFORMADO (CERRADO)
Un misterio de
Jack Ryder
publicado a las
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conjeturas
Etiquetas: museo, robo, seguridad, una caja de porno
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